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dijous, 19 de juliol del 2018

En busca de la República perdida (I)

I

En otros tiempos (años 60,70), el día 18 de julio era el día en que se iniciaban las vacaciones. Quince días era el pago por la complicidad de la sociedad española a la dictadura. Estamos en 2018, y aún no hemos superado, el franquismo.

El franquismo hizo de la necesidad virtud. La continuidad del régimen estaba en manos de Carrero Blanco. Su asesinato a manos de ETA, hizo cambiar la estrategia. Se esperaba que la Monarquía fuese continuadora del régimen. Hay que recordar que se juraron Principios del Movimiento, del antiguo régimen, para acceder a la Monarquía. La muerte del dictador en la cama, después de una agonía innecesaria, llevó a lo inevitable. No podía seguir el régimen tal como se imaginaban sus representantes más autorizados y cerriles. Desde el propio régimen se trató de llevar un cambio. El resultado fue la Transición.



Después del desierto del franquismo, la Transición era la nueva tierra prometida. La eclosión de los partidos políticos, unos recién estrenados, UCD y otros como el PCE que había luchado en la clandestinidad, con un altísimo coste personal, o el PSOE, crearon nuevas ilusiones. 

La Transición fue un pacto, los partidos de izquierdas entraban en el juego político, mientras que el franquismo sociológico y sus estructuras se mantenían incólumes. Cuando el PSOE alcanzó el poder en 1982, la ilusión del cambio de régimen parecía inminente. Sin embargo, el respaldo electoral que fue inmenso, tuvo consecuencias en las estructuras básicas del estado de poco calado. Sí hubo cambios, pero los límites estaban presentes: Patria, Rey y Capital se convirtieron en los pilares inamovibles de la nueva Constitución. 


El “problema catalán” ha puesto en cuestión esa tríada sagrada. “El procés” catalán, ha exacerbado a los defensores de esa tríada. Cataluña, desde la Transición fue gobernada por CiU, un partido catalanista, y de centro derecha, cuyo líder, Jordi Pujol ha sido la figura indiscutible durante más de veinticinco años. CiU dio apoyos en Madrid al PSOE y al PP. Eran los “buenos tiempos”, como se decía con un tono despectivo, el “oasis catalán”. CiU aspiraba legítimamente ha recibir una parte del pastel. Tenía la impresión que cuando se repartía la porción que le dejaban -el Estado- era inferior a lo que se esperaba. Una visión que en tiempo de bonanza económica podía disimularse. El “peix al cove” [sinónimo de la expresión vale más pájaro en mano que ciento volado] era la expresión política que se acuño para explicar la relación con el Estado. Cuando los gobiernos centrales tenían mayorías absolutas, CiU era denostado y ridiculizado. Sin embargo, CiU sabía que siempre necesitarían un aliado. La estructura electoral hacía imposible salirse del bipartidismo en España, mientras que el PNB en el País Vasco y CiU en Cataluña eran los avaladores interesados.





dissabte, 21 d’octubre del 2017

Primera plaga bíblica: Art.155

La crisis de Estado está servida. La aplicación del 155 que se hará hoy publica después de un Consejo de Ministros extraordinario, abre un nuevo escenario en la vida política. Que el artículo se aplique a Cataluña es una sorpresa. Durante los terribles años en el que el terrorismo asoló el País Vasco, y al resto de España, nunca se llegó a plantear seriamente dicha aplicación. 

Sin embargo, lo que sucede e n Cataluña, reviste una gravedad extrema. No ha habido atentados, ni asesinatos, lo que ha habido, es una conciencia que el Estado ningunea a la sociedad catalana y a sus instituciones. 

Choque de legitimidades. En vez de encauzar el asunto por la vía política, siempre imperfecta, se ha preferido, por parte del gobierno central, ir por la vía jurídico-penal. Que el PP, líder en casos de corrupción, utilice la vía jurídico-penal, nos indica hasta qué grado de control tiene sobre los órganos jurisdiccionales. Empezando por el Presidente del TS y del TC. Amén, claro está, del peor Fiscal General del Estado. 




Con la aplicación del 155, se habrá acabado el Estado de las Autonomías. El “café para todos” ha servido para distribuir el poder territorial en manos de los dos grandes partidos hegemónicos: PP y PSOE. Se pasó de tres Autonomías a diecisiete. ¡Madrid incluida!  La crisis económica, ha puesto de manifiesto el grado de corrupción y sobre todo de ineficacia del sistema. Durante estos años los partidos nacionalistas, han servido para apuntalar tanto al PP como al PSOE. A cambio, se dejaba hacer. “El peix al cova” sirvió a Jordi Pujol, para gestionar Cataluña. Desde Madrid se veía como un mal menor, que se prescindía cuando había mayoría absoluta. 

Desde la STC sobre el Estatut de Cataluña (2010), las cosas empezaron a cambiar de forma acelerada. Las manifestaciones masivas y pacíficas del 11-S en Cataluña, donde millones de personas se han ido manifestando, a favor de mayor autogobierno, siendo como respuesta el silencio o el menosprecio desde el gobierno, han dado impulso al independentismo. 

Desde que el ex President de la Generalitat José Montilla hablará de la “desafección de la sociedad catalana” (nov,2007) hasta la declaración y suspensión de la Independencia (10 nov, 2017). Ahora se abre una “dimensión desconocida”. Rajoy, un pésimo político, parco en palabras y sobre todo en política, prefiere que sean otros quienes se encarguen del asunto catalán, a saber, el Rey, los fiscales, los jueces y la policía. 

La prisión de los dirigentes del ANC y Òmnium Cultural, resulta sorprendente, porque este gobierno, quiere seguir con la lógica de la guerra contra ETA. No pueden perdonar que ambas entidades sean las que han canalizado la movilización catalana desde el 2010. El engendro jurídico-penal, del delito de sedición nos lleva a la década de finales de los 70. ¡Menudo progreso! 

Adiós a la Autonomía. Según el PP y la coral “unionista”, su aplicación servirá para garantizar el propio Estatut (2006). ¡El mundo al revés! El PP que impugno el Estatut que fue refrendado por la ciudadanía, y después rebajado por el TC (2010), quiere ser ahora el paladín de la autonomía catalana. Rechaza la sola idea de la independencia. 

En derecho se puede hacer todo. La letra de la ley es lo que vale. El espíritu se lo dejan a Montesquieu. M.Rajoy prefiere a C.Schmitt -no debe saber quién diablos es-. La excepción como normalidad. Por eso la aplicación del 155 es el resultado lógico de esta manera de hacer. ¿Pretenderá ilegalizar a todos los partidos que aspiren a la independencia? Vivimos momentos de agresión y regresión. Unos barcos anclados en Barcelona lo reflejan con claridad meridiana. La Generalitat también está atrapada por su propia dinámica. ¿Es mejor la DIU, o un repliegue táctico, es decir, convocar elecciones autonómicas?  Al Estado ya le va bien la opción de la DIU, porque de esta manera podrá cargarse de razones para aplicar el 155. 



Veremos cómo se concreta el 155. Hasta la semana que viene no podrá ponerse en práctica. Requiere la aprobación del Senado, que con mayoría absoluta del PP, solo será un mero trámite y un ejercicio de propaganda de las bondades del marco constitucional. La unidad de España es prioritaria sobre cualquier otra consideración. Donde se dice Unidad de España, hay que entenderlo en clave de poder y dominación. No se permite que nadie salga del redil. 

divendres, 13 de desembre del 2013

La Constitución como problema

El jueves 12/12/13 será recordada como el fecha en el que se anunció la pregunta. La pregunta es la siguiente: “¿Quiere que Cataluña sea un Estado? Y ¿que sea un Estado independiente?”

La pregunta tiene dos vertientes: Si se responde No,  la siguiente pregunta ya no tiene sentido. El PP y Ciudadanos quieren No a las dos opciones. Además no quieren que la ciudadanía pueda expresar su opinión, a pesar de la retórica que emplean .El problema nace precisamente que se responda Si a la primera y No  a la segunda. Porque ese No puede representar muchas cosas. Podría ser que se quiere seguir como ahora. El No,  a la segunda, podría ser entendido como.... ¿federalismo? ¿confede-ración? Esta opción le podría valer a un PSC que ha apostado a una ruleta que le puede hacer perder el sentido de sus propia denominación y ser una sucursal del PSOE. ¿Son conscientes que cada vez que han ganado las elecciones generales, Cataluña ha escogido PSC? ¿Qué sucederá cuando el PSC obtenga unos resultados catastróficos como auguran las encuestas? La posibilidad de un PSC que modulara a CiU se ha esfumado por la táctica que desde Madrid han invitado a seguir al PSC. Las afirmaciones del PSOE-PSC sobre federalismo han caído en saco roto debido a los desaguisados del propio PSOE cuando estuvo en el gobierno. ZP afirmó de manera expresa que “apoyaré lo que salga del Parlament de Catalunya”. Por supuesto, que esa afirmación se deshizo en la nada, y es una de las causas por las que estamos en esta nueva etapa. También IC podría decir No a la segunda cuestión planteada. ¿Confederación? .La CUP si lo tiene claro, sería Si y Si.



Desde Madrid las voces –coros- son desabridas. La coartada de la CE no sirve. PSOE y PP pactaron una reforma importantísima –art.135 CE- sin pasar por ningún proceso de consulta.


Artículo 135
1. Todas las Administraciones Públicas adecuarán sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria.
2. El Estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea para sus Estados Miembros.
Una ley orgánica fijará el déficit estructural máximo permitido al Estado y a las Comunidades Autónomas, en relación con su producto interior bruto. Las Entidades Locales deberán presentar equilibrio presupuestario.
3. El Estado y las Comunidades Autónomas habrán de estar autorizados por ley para emitir deuda pública o contraer crédito.
Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. Estos créditos no podrán ser objeto de enmienda o modificación, mientras se ajusten a las condiciones de la ley de emisión.
El volumen de deuda pública del conjunto de las Administraciones Públicas en relación con el producto interior bruto del Estado no podrá superar el valor de referencia establecido en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea .
4. Los límites de déficit estructural y de volumen de deuda pública sólo podrán superarse en caso de catástrofes naturales, recesión económica o situaciones de emergencia extraordinaria que escapen al control del Estado y perjudiquen considerablemente la situación financiera o la sostenibilidad económica o social del Estado, apreciadas por la mayoría absoluta de los miembros del Congreso de los Diputados.
5. Una ley orgánica desarrollará los principios a que se refiere este artículo, así como la participación, en los procedimientos respectivos, de los órganos de coordinación institucional entre las Administraciones Públicas en materia de política fiscal y financiera. En todo caso, regulará:
a) La distribución de los límites de déficit y de deuda entre las distintas Administraciones Públicas, los supuestos excepcionales de superación de los mismos y la forma y plazo de corrección de las desviaciones que sobre uno y otro pudieran producirse.
b) La metodología y el procedimiento para el cálculo del déficit estructural.
c) La responsabilidad de cada Administración Pública en caso de incumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria.
6. Las Comunidades Autónomas, de acuerdo con sus respectivos Estatutos y dentro de los límites a que se refiere este artículo, adoptarán las disposiciones que procedan para la aplicación efectiva del principio de estabilidad en sus normas y decisiones presupuestarias.
Ir a Norma modificadoraArtículo 135 redactado por el artículo único de la Reforma de la Constitución Española de 27 de septiembre de 2011 («B.O.E.» 27 septiembre).Vigencia: 27 septiembre 2011

La reforma de este artículo fue una imposición de la UE. Bruselas usurpo la soberanía de la que ahora se hace escudo. Es evidente que la CE de 1978 ha sido un instrumento fundamental en el desarrollo político de España. La sociedad catalana ha empujado a los partidos en una dirección inesperada hacia el autogobierno. Los éxitos de las manifestaciones del 11-S de 2012 y 2013 no hacen más que ratificar esa deriva nacionalista. Desde Madrid no se entiende ese empuje de la sociedad civil. Su visión patrimonialista les impide entender lo que sucede en Cataluña.

¿En qué se fundamentan las Constituciones? ¿Qué hay en juego? La respuesta es el poder. En una nota a pie de página Antoni Domènech en su obra “El eclipse de la fraternidad”, nos dice lo  siguiente: “(...) las constituciones no sirvan principalmente para autorrestringirse, sino para restringir o atar a otros”. (pág. 70).


El Estado no quiere perder poder frente a una entidad estatal como la Autonomía de Cataluña. La Constitución se expresa ahora como un instrumento al servicio de un poder frente a otro. Como es tan simple –lucha de poder- hay que enmascararlo con toda esa retórica del preámbulo y del art.2.